domingo, 16 de mayo de 2010

"Las lágrimas de Garzón son hoy mis lágrimas" SARAMAGO

NI LEYES, NI JUSTICIA
Por José Saramago




En Portugal, en la aldea medieval de Monsaraz, hay un fresco alegórico de finales del siglo XV que representa al Buen Juez y al Mal Juez, el primero con una expresión grave y digna en el rostro y sosteniendo en la mano la recta vara de la justicia, el segundo con dos caras y la vara de la justicia quebrada. Por no se sabe qué razones, estas pinturas estuvieron escondidas tras un tabique de ladrillos durante siglos y solo en 1958 pudieron ver la luz del día y ser apreciadas por los amantes del arte y de la justicia. De la justicia, digo bien, porque la lección cívica que esas antiguas figuras nos transmiten es clara e ilustrativa. Hay jueces buenos y justos a quienes se agradece que existan, hay otros que, proclamándose a sí mismos justos, de buenos tienen poco, y, finalmente, además de injustos, no son, dicho con otras palabras, a la luz de los más simples criterios éticos, buena gente. Nunca hubo una edad de oro para la justicia.

Hoy, ni oro, ni plata, vivemos en tiempos de plomo. Que lo diga el juez Baltasar Garzón que, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado. El mismo Baltasar Garzón que, no siendo deportista de elite, no siendo ciclista ni jugador de fútbol o tenista, hizo universalmente conocido y respetado el nombre de España. El mismo Baltasar Garzón que hizo nacer en la conciencia de los españoles la necesidad de una Ley de la Memoria Histórica y que, a su abrigo, pretendió investigar no sólo los crímenes del franquismo sino los de las otras partes del conflicto. El mismo corajoso y honesto Baltasar Garzón que se atrevió a procesar a Augusto Pinochet, dándole a la justicia de países como Argentina y Chile un ejemplo de dignidad que luego sería continuado. Se invoca en España la Ley de Amnistía para justificar la persecución a Baltasar Garzón, pero, según mi opinión de ciudadano común, la Ley de Amnistía fue una manera hipócrita de intentar pasar página, equiparando a las víctimas con sus verdugos, en nombre de un igualmente hipócrita perdón general. Pero la página, al contrario de lo que piensan los enemigos de Baltasar Garzón, no se dejará pasar. Faltando Baltasar Garzón, suponiendo que se llegue a ese punto, será la conciencia de la parte más sana de la sociedad española la que exigirá la revocación de la Ley de Amnistía y que prosigan las investigaciones que permitirán poner la verdad en el lugar donde estaba faltando. No con leyes que son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, no con una justicia que es ofendida todos los días. El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV.


4 comentarios:

  1. Hola María,
    Ayer, al escuchar primero la noticia por la BBC World Service, luego, leerla en El País y ahora analizar detenidamente tus certeras palabras, el corazón se me encogió, pues yo crecí escuchando a parte de las víctimas de la guerra de tu país y después de las dictaduras latinoamericanas, ya que me formé en el Colegio Madrid, fundado por aquellos coterráneos tuyos que encontraron las puertas y los brazos abiertos en mi nación de origen, cuya historia aún tiene muchas cuentas pendientes por saldar.
    "Amnistía", igual que en Chile es el nobmre verdadero de la cobardía, en el nombre de evitar disturbios sociales y supuestas revanchas, se olvida de golpe y plumazo a las víctimas y a sus familiares, a muchas décadas de dolor e injusticia, a ellos no se les dio tregua, ni tolerancia ni perdón ni respeto... es indispensable que haya muchos Baltasares Garzones en hispanoamérica y en cualquier sitio donde haya opresión e injusticia...
    Desde ayer, España me duele y mucho.
    Me quito el sombrero y rindo junto a ti un pequeño homenaje a un gran ser humano, que sabe ser íntegro hasta el fin con la identidad que le dan sus palabras y sus hechos. Saramago, lloro contigo y no olvido a ninguna víctima en ningún sitio del mundo.
    Recibe un abrazo hipe solidario y todo mi respeto. Con afecto.

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  2. Esto es una burla, de las burlas más terrible, la sombra de tiempos pasados es alargada y ahí deja su impronta, condenando a un juez que solamente quería buscar la verdad y darle a una parte enorme del pueblo la dignidad que les fue robada,asesinada y sepultada...

    Pena me da un país que deja libre a ladrones y condena a jueces

    Besos,
    María

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  3. ¿Y a esto le llaman democracia?.
    Cuando una persona íntegra como Garzón intenta poner a cada uno en su sitio, los descendientes de esas personas que tanto daño nos hicieron y que copan los puestos mas relevantes de este pais dicen !basta! y !hasta aquí llegamos!.
    !Que pena me das España!.
    Lola.

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  4. Es lo que hay Lola, me da pena que a la gente no se le revuelva el estómago ante el brazo tan largo que tiene esa gente.
    Dos veces sepultados en sus fosas comunes pero con un montón de años de diferencia y un régimen democrático... ese si que es una tristeza...

    Besos,
    María

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